FinteChile ha expresado su preocupación tras el anuncio de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) sobre la modificación normativa que regula el Sistema de Finanzas Abiertas (SFA). En un comunicado publicado este martes, el gremio fintech critica la decisión de extender en un año la entrada en vigencia del SFA, señalando que esto debilita la competencia en la industria financiera en Chile.
Con la nueva normativa, el SFA comenzará a operar en julio de 2027. Sin embargo, según el análisis de FinteChile, dado el esquema gradual de la ley, la operación plena del sistema no se alcanzará antes de 2030. Esto representaría un plazo de entre seis y siete años desde la publicación de la Ley Fintech en enero de 2023, lo que, según el gremio, convertiría a Chile en el país más lento del mundo en implementar esta solución.
FinteChile ha planteado tres cuestionamientos principales a la nueva normativa. El primero es la postergación de la entrada en vigor, que se extiende 12 meses adicionales a los 24 ya previstos, fijando el inicio en julio de 2027. El segundo cuestionamiento está relacionado con el mecanismo alternativo, que la nueva norma define de manera que supedita la disponibilidad efectiva del sistema a los actores incumbentes. Finalmente, el tercer punto se refiere al régimen piloto, que añade un retraso adicional en el inicio operativo real del sistema.
El gremio también destaca el impacto que esta postergación tiene en las personas y pymes. Según datos del Banco Central, las colocaciones bancarias en Chile han estado en contracción durante cuatro años, y el acceso a financiamiento se identifica como la principal barrera de crecimiento para el 46% de las pymes. FinteChile sostiene que el SFA podría cambiar esta situación, pero su postergación implica que las pymes seguirán enfrentando condiciones de financiamiento desfavorables.
En conclusión, FinteChile valora algunas mejoras técnicas en la normativa, pero enfatiza que estas no justifican los largos plazos de implementación. La industria fintech está en crecimiento en América Latina, y cada retraso en la implementación del SFA podría significar perder ventaja competitiva frente a otras economías de la región.


