Julio César Rodríguez fue el encargado de iniciar la competencia en una nueva edición de La Divina Comida, donde el formato en duplas marcó el reencuentro del animador con Fran García-Huidobro. Durante el programa, el actual rostro de Mega mostró distintos rincones de su hogar, partiendo por uno de sus objetos más llamativos: un wurlitzer que adaptó para conectar su celular. “Lo enchufó al Spotify… no le cuenten a nadie”, bromeó, estableciendo un tono distendido en el recorrido.
Durante la visita, el periodista también compartió su living, un espacio que definió como el punto de encuentro con amigos. “Aquí nos juntamos a conversar y echar la talla, hay unas cositas para tomar”, comentó, añadiendo con humor que su etapa más fiestera quedó atrás. “Hoy se carretea muy poco… estamos retirados de las pistas”, reconoció. En este lugar, además, exhibió algunos objetos personales, como un disco firmado por Myriam Hernández y obras artísticas que decoran el ambiente.

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Sin embargo, uno de los espacios que más llamó la atención fue su denominado “santuario personal”, ubicado en el nivel inferior de la vivienda. Según relató, allí se vivieron “los mejores after”, aunque confesó que hace meses no baja. Este lugar reúne recuerdos familiares, fotografías, una colección de DVDs y cuadros ligados a su trayectoria televisiva, incluyendo programas como Primer Plano y Contigo en la mañana. “Me da un poquito de miedo invitarlos”, admitió entre risas.
El recorrido por su hogar no solo brindó una mirada a su vida personal, sino que también permitió a los televidentes conocer un poco más de la historia del animador y los momentos que han marcado su carrera. Con humor y sinceridad, Julio César Rodríguez compartió anécdotas que hicieron de este episodio un momento especial para sus seguidores.

