Beniamin Bucur vivió durante casi tres meses entre los muros de la casa de una familia en Oregón, hasta que fue descubierto en septiembre de 2025. Este hombre de 41 años había adaptado el sótano del hogar, incluso construyendo una cocina y armándose con varios cuchillos. Recientemente, fue sentenciado a 36 meses de prisión por robo con allanamiento de morada.
Los propietarios de la casa, un matrimonio con una hija pequeña, comenzaron a escuchar “ruidos extraños” provenientes del espacio subterráneo. La situación se tornó alarmante cuando un vecino, al ver a Bucur ingresando al lugar, decidió alertar a las autoridades. El hombre había utilizado la oscuridad de la noche para introducir sus pertenencias al sótano, convirtiéndose en un inquilino no deseado.

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Tras la denuncia del vecino, las autoridades realizaron una inspección del lugar y encontraron signos de que alguien había estado viviendo de manera clandestina en el sótano. Al forzar la entrada, los agentes encontraron a Bucur, así como objetos como una espada, cuchillos y una pipa con residuos de metanfetamina.
La fiscal adjunta, Tiffany Escover, destacó que Bucur había sido el compañero de piso que la familia desconocía, aprovechando el espacio sin ningún tipo de autorización. Con antecedentes penales de más de 20 años, Bucur se declaró culpable de posesión de metanfetamina y fue finalmente condenado por su infracción, dejando a la familia afectada con una experiencia perturbadora.
