La impresionante explosión del cohete New Glenn de Blue Origin sacudió la noche del jueves hogares a kilómetros de distancia en Cabo Cañaveral (Florida). Este incidente podría retrasar los planes de la NASA para regresar a la Luna en los próximos dos años y para iniciar este año la construcción de una futura base lunar. La explosión ocurrió alrededor de las 21:00 hora local (01:00 del viernes GMT) en el Complejo de Lanzamiento Espacial 36 (SLC-36), durante una prueba de encendido estático previa a un lanzamiento no tripulado.
Blue Origin aún no ha comunicado las causas del accidente, que no dejó heridos a pesar de la enorme bola de fuego que envolvió el cohete y la zona de lanzamiento. La densa humareda generada fue visible desde zonas muy alejadas, y algunos vecinos reportaron que cristales y partes de sus casas temblaron por la intensidad de la explosión. La NASA, consultada sobre el accidente, no ahondó en las causas, pero la situación representa un contratiempo significativo para la compañía que ha alcanzado importantes hitos espaciales.

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El cohete afectado, el New Glenn, es considerado la joya de la corona de Blue Origin. Este cohete de 98 metros de altura y 7 metros de diámetro tiene capacidad para transportar más de 13 toneladas a la órbita de transferencia geoestacionaria (GTO) y 45 toneladas a la órbita terrestre baja (LEO). El lanzamiento, que estaba previsto para no antes del próximo jueves, tenía como objetivo situar 48 satélites de Amazon en la órbita baja terrestre, en el marco del proyecto Kuiper.
Las reacciones oficiales no se hicieron esperar. Blue Origin informó en la red social X que el cohete sufrió una “anomalía” durante la prueba y que están investigando la raíz del problema. Jeff Bezos, fundador de la compañía, aseguró que no hubo heridos y que reconstruirán lo que necesite ser reconstruido. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, también manifestó que colaborarán en la investigación y evaluarán el posible impacto en los programas Artemis y de la Base Lunar, en los que Blue Origin es fundamental.
Este contratiempo se suma a otro revés que la compañía sufrió en abril, durante una prueba de reutilización del New Glenn, donde se admitió que se desplegó un satélite en una órbita equivocada. Blue Origin y SpaceX son principales proveedores de la NASA para misiones espaciales, y la explosión del New Glenn plantea serias interrogantes sobre el futuro de estos proyectos.

