Ana Victoria Quintana, subsecretaria de Prevención del Delito, se encuentra en el centro de la controversia tras la caída de la exministra Trinidad Steinert. Su cercanía a Steinert ha generado cuestionamientos internos en el oficialismo, especialmente por sus declaraciones sobre el “autocuidado y el resguardo personal”, así como su comentario sarcástico de que no existe un “librito anillado” con la política de Seguridad. En este contexto, el nuevo ministro de Seguridad, Martín Arrau, está evaluando ajustes en su equipo, lo que podría incluir la salida de Quintana. En el marco de un posible cambio de gabinete, se han encendido las alarmas sobre la gestión de Quintana. Arrau busca conformar un equipo ágil y eficiente, enfocado en la planificación estratégica. Fuentes del gobierno indican que se busca evitar la duplicación de funciones y priorizar la coordinación entre distintos servicios y policías, en lugar de centrarse en operativos puntuales. Quintana, quien fue promovida al cargo por Steinert, ha estado bajo el escrutinio tanto de la oposición como de miembros dentro de su propio partido. La falta de apoyo político también afecta a Quintana. Militante del Partido Nacional Libertario, que no forma parte del gobierno actual, su situación se complica por sus polémicas declaraciones sobre la seguridad. En una entrevista, sugirió que la responsabilidad del autocuidado recae en los ciudadanos, lo que ha sido interpretado como un llamado a la autotutela. Esta postura ha generado descontento, tanto en la oposición como en el oficialismo, quienes ven en sus palabras una falta de dirección del Estado en cuestiones de seguridad. Además, nuevos antecedentes han surgido sobre su pareja, el abogado Cristián Mardones, quien tiene un historial en casos relacionados con la Ley de Drogas. A pesar de que no se ha confirmado que Quintana haya defendido a imputados bajo esta ley, su implicación en la defensa de una banda delictual ha suscitado más críticas hacia su figura. La situación de Quintana se vuelve más delicada, especialmente con el nuevo enfoque del ministro Arrau en adoptar políticas más colaborativas con la oposición y en fortalecer la seguridad pública.


