El presidente rumano Nicusor Dan ha declarado al cónsul general ruso en Constanza como “persona non grata”, lo que implica su expulsión del país y el cierre del consulado. Esta decisión se produce tras la explosión de un dron ruso que dejó heridos en un edificio residencial en Galati, Rumania, el 29 de mayo. La explosión resultó en lesiones leves para una mujer y un niño, lo que ha escalado las tensiones entre Rumania y Rusia.
La OTAN, la Unión Europea y el gobierno de Ucrania han condenado enérgicamente este ataque. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha ofrecido apoyo a Rumania en esta crisis, subrayando la importancia de la cooperación en la defensa regional. Dan ha solicitado a la OTAN que acelere la entrega de sistemas de defensa antidrones, evidenciando la creciente preocupación por la seguridad en la región.

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El mandatario rumano caracterizó el ataque como el “más grave” desde el inicio de la invasión rusa en Ucrania en 2022. Este incidente ha llevado a una reunión de su Consejo de Seguridad, donde se determinaron las medidas de represalia. Además, el jefe de la OTAN, Mark Rutte, enfatizó que el comportamiento de Rusia representa un peligro para todos los aliados, prometiendo defender cada centímetro del territorio.
La titular de la diplomacia europea, Kaja Kallas, también se pronunció al respecto, indicando que este ataque es una clara señal de que Rusia ha dejado de respetar las fronteras internacionales. La situación se mantiene tensa mientras Rumania busca fortalecer sus defensas en medio de un clima de incertidumbre.
Este acontecimiento resalta la importancia de la colaboración internacional ante las amenazas emergentes en Europa del Este, y pone en evidencia el papel crucial de la OTAN en garantizar la seguridad de sus estados miembros.

