Las abuelas en la naturaleza son un fenómeno raro pero crucial que se observa en muy pocas especies, además de los humanos. En algunas culturas, como la latina, se reconoce la importancia de las abuelas en el cuidado de los nietos. Estudios indican que un 28% de las personas mayores cuida de sus nietos de manera intensiva, mientras que un 24% lo hace a diario. Sin embargo, en el reino animal, este comportamiento es excepcional y vital para la supervivencia de ciertas especies.
Uno de los ejemplos más destacados se encuentra en las orcas. Estas majestuosas criaturas tienen un rol especial para las crías; las hembras mayores dejan de reproducirse y dedican su vida a ayudar a sus familias. Este fenómeno se conoce como el “efecto abuela”. Estudios han demostrado que las crías tienen mayores probabilidades de sobrevivir cuando su abuela está presente, especialmente en tiempos de escasez de alimento.

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Otro grupo que destaca son los elefantes, cuyas matriarcas asumen un papel similar al de las abuelas. Aunque no experimentan una menopausia marcada como las orcas, las hembras mayores lideran las manadas, recordando rutas migratorias y encontrando fuentes de agua. Su experiencia es crucial para la supervivencia del grupo, sobre todo durante periodos de crisis ambiental.
Además, se ha observado un patrón similar en otros cetáceos, como las belugas y los calderones, que también presentan un comportamiento post-reproductivo. Sin embargo, en especies como los chimpancés, aunque se detectan cambios hormonales, no se ha documentado un rol cuidador similar al de las orcas o los elefantes.
El estudio de estos comportamientos en la naturaleza no solo nos ayuda a comprender la dinámica social de estas especies, sino que también refleja la importancia de las abuelas en la preservación del conocimiento y la experiencia necesaria para la supervivencia de sus grupos.

