Marcelo Bielsa ha desatado una fuerte controversia en el fútbol uruguayo tras decidir no convocar a Nahitan Nández, uno de los referentes de La Celeste, para el Mundial 2026. Esta decisión, comunicada por Bielsa al jugador por teléfono, ha provocado un amplio rechazo en el país, donde muchos ven la medida como un error de juicio en un momento crítico para el equipo.
El presidente de Peñarol, Ignacio Ruglio, fue uno de los primeros en expresar su descontento. “Estoy recaliente con lo que pasó. Volaba de calentura. Fue de las cosas que más me dolió”, afirmó en el programa Punto Penal de Uruguay. Ruglio enfatizó que la decisión carece de sentido y lamentó la falta de consideración hacia un jugador que ha sido crucial durante la eliminatoria.

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Las críticas hacia Bielsa no se limitaron a Ruglio. Otros comentaristas y aficionados han manifestado que su estilo de dirección, que puede funcionar en Europa, no se adapta a la cultura futbolística uruguaya. “El tipo de técnico frío, que no transmite y no habla con los jugadores, está divino para Europa, pero no para un país como este”, comentó un observador, apuntando a la necesidad de una mayor conexión entre el cuerpo técnico y los jugadores.
Por otro lado, muchos consideran que esta decisión es una “canallada gigantesca” y que Nández, por su experiencia y liderazgo, debería estar en la lista de convocados. La polémica continúa creciendo en un país que espera ansiosamente el inicio del Mundial, que comenzará el 11 de junio, y la presión sobre Bielsa aumenta a medida que se acerca la fecha.
En resumen, la controversia por la exclusión de Nández pone de manifiesto las tensiones en el camarín uruguayo y plantea serias dudas sobre el enfoque de Bielsa como entrenador en un momento tan crucial.

