El Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) confirmó el lunes una serie de ataques contra posiciones en el sur de Irán. Esta ofensiva se produce en un contexto de creciente deterioro en las negociaciones para alcanzar un acuerdo de paz entre Washington, Teherán e Israel.
Los bombardeos se ejecutaron mientras las conversaciones diplomáticas permanecen estancadas, aumentando las dudas sobre un eventual pacto que aborde el programa nuclear iraní, el conflicto regional y la reapertura del Estrecho de Ormuz. Según el portavoz del Comando Central, el capitán Tim Hawkins, los ataques fueron realizados con fines “defensivos” para proteger a las tropas estadounidenses de amenazas potenciales provenientes de fuerzas iraníes.
Hawkins declaró que los objetivos de los bombardeos incluyeron sitios de lanzamiento de misiles y embarcaciones iraníes que intentaban colocar minas. Además, insistió en que “el Comando Central continúa defendiendo a nuestras fuerzas mientras actúa con moderación durante el actual cese al fuego”.

Ministro israelí se burla de detenidos de la Flotilla, incluidos chilenos
Los ataques coinciden con una advertencia de Israel sobre el incremento de sus operaciones militares contra Hezbolá, un grupo armado respaldado por Irán. Esta situación podría complicar aún más las negociaciones internacionales, ya que Teherán ha insistido en que cualquier acuerdo debe abordar el conflicto con Estados Unidos e Israel, así como la ofensiva israelí contra Hezbolá.
En medio de estas tensiones, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha endurecido sus condiciones para un posible pacto con Teherán, afirmando que cualquier acuerdo debe ser “grande y significativo”, advirtiendo que de lo contrario, “no habrá trato”. Trump también ha solicitado que Irán entregue sus reservas de uranio enriquecido a Estados Unidos o que destruya dicho material frente a observadores neutrales.
A pesar de que un alto funcionario estadounidense mencionó que Irán podría aceptar abandonar sus reservas de uranio, el gobierno iraní ha enfriado las expectativas, afirmando que no hay un acuerdo inminente para poner fin al conflicto. Este escenario genera incertidumbre respecto al futuro del programa nuclear iraní y el control sobre el Estrecho de Ormuz, vital para el comercio energético mundial.

