El último día de Máximo Pacheco al mando de Codelco no fue un trámite burocrático. Fiel a su estilo protagónico, el exministro del segundo gobierno de Michelle Bachelet selló su salida combinando un balance institucional con un directo ajuste de cuentas hacia sus detractores. En su carta de renuncia al directorio de NovaAndino, la sociedad creada junto a SQM para la explotación del litio, Pacheco no se guardó nada y acusó una “ofensiva” en su contra.
“Me asombra profundamente que lo que debería ser una actividad profesional imaginada en beneficio de la nación se transforme, por cuestiones puramente partidistas, en un campo de disputa miope y pequeño”, disparó Pacheco. Su decisión de dejar NovaAndino, aunque parecía espontánea, fue impulsada por una presión directa de Bernardo Fontaine, quien le pidió que se retirara de la filial del litio para evitar que su influencia persistiera en el nuevo ciclo de la empresa.

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El ambiente en Codelco se había vuelto tenso, especialmente tras una polémica sobre la sobrestimación de la producción de cobre para 2025. Este hecho había llevado a que tanto el oficialismo como parte de la oposición solicitaran su destitución, debilitando la confianza en los números de Codelco. Pacheco, consciente de la situación, defendió su legado en la carta a Fontaine, afirmando que había dejado a la empresa más fuerte y robusta.
El cierre de su ciclo fue acompañado por un emotivo video en el que se le ve recorriendo faenas mineras y recordando sus inicios. “Partir es morir un poco”, citó al poeta francés Edmond Haraucourt, intentando enmarcar su salida como una despedida heroica. Pacheco concluye su etapa en Codelco en medio de cuestionamientos y presiones, dejando una huella marcada por tensiones políticas y decisiones difíciles.

