La oposición ha intensificado sus críticas hacia el Gobierno de José Antonio Kast tras la reciente salida de Trinidad Steinert del Ministerio de Seguridad. Este cambio de gabinete ha desatado cuestionamientos sobre la estrategia de seguridad del Ejecutivo, especialmente por parte del Partido Socialista y el Frente Amplio, quienes acusan una falta de planificación y una actuación caracterizada por la improvisación en un tema crucial prometido durante la campaña electoral.
La presidenta del PS, Paulina Vodanovic, enfatizó que el Gobierno no ha cumplido con las expectativas generadas en torno a las políticas de seguridad. En su intervención en _Estado Nacional de TVN_, Vodanovic mencionó que las promesas de soluciones rápidas eran engañosas. “Cuando decíamos que estas eran políticas de largo plazo, teníamos un candidato que ofrecía soluciones mágicas e instantáneas, y la verdad es que eso, todos sabíamos que no era verdad”, afirmó.

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En una línea similar, la presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez, también criticó el cambio ministerial, describiéndolo como una “improvisación total”. Martínez alegó que la falta de un plan claro se ha convertido en la principal debilidad del Gobierno. “Era lo más elocuente en las últimas semanas (…) no había plan, no había ningún tipo de plan”, puntualizó.
La senadora Vodanovic no solo cuestionó la ausencia de un plan de seguridad, sino que también criticó el recorte presupuestario que inicialmente se había anunciado para el Ministerio de Seguridad, el cual fue revertido posteriormente. “El Gobierno erró desde el primer día en no tener claro cuáles eran las políticas que pretendía aplicar y qué iban a cambiar”, sostuvo. Además, insistió en que los problemas de seguridad requieren un enfoque más amplio que simplemente aumentar las penas.
Ambas dirigentes coincidieron en que la situación actual de seguridad en el país es un tema sensible para la ciudadanía, y que el Gobierno ha actuado con livianidad frente a esta problemática. La falta de un plan claro y la improvisación en las decisiones han generado un clima de desconfianza en la gestión del Ejecutivo, lo que podría tener repercusiones negativas en la percepción pública del Gobierno y su efectividad en abordar la seguridad ciudadana.

