La capital de Ucrania, Kiev, fue sacudida por un fuerte ataque nocturno cuando Rusia lanzó misiles balísticos y drones, en respuesta a las advertencias del presidente ucraniano Volodimir Zelensky sobre una inminente ofensiva a gran escala. El ataque ocurrió alrededor de la medianoche local, generando caos en la ciudad y provocando daños significativos en varios distritos.
La Fuerza Aérea Ucraniana había alertado previamente sobre el lanzamiento de un misil balístico de alcance medio, conocido como Oreshnik. En un mensaje de Telegram, Tymur Tkachenko, el administrador militar de Kiev, describió el ataque como un “ataque balístico masivo” y pidió a la población que buscara refugio.

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El alcalde Vitaliy Klitschko reportó daños en el distrito de Shevchenkivskyi, donde fragmentos de un misil impactaron un edificio residencial de 24 plantas. Según informes, al menos 16 personas resultaron heridas en diferentes partes de la ciudad, y se temía que el número de víctimas aumentara a medida que avanzaba la noche.
Además, durante el ataque, varios ciudadanos quedaron atrapados en refugios antiaéreos, incluyendo una escuela y un centro comercial. Las defensas aéreas ucranianas intentaron interceptar algunos de los misiles, mientras los residentes buscaban desesperadamente lugares seguros. Esta escalada de violencia se produce tras las acusaciones de Putin sobre un “acto terrorista” cometido por Ucrania, lo que desencadenó su promesa de represalias.

