Florencia Butti, quien se identifica como “profundamente perruna”, ha convertido su amor por los perros en una labor incansable. Desde enero de este año, se dedica a rescatar perros abandonados en un vertedero clandestino en el desierto de Atacama. Junto a su organización, Luz Canina, realizan jornadas de ayuda, dándoles comida, agua y cariño a estos animales desamparados. A pesar de las dificultades, Florencia busca poner fin al ciclo de abandono y maltrato animal, destacando la lealtad y amor incondicional de los perros mestizos.
“Desde el año 2021 estoy constantemente rescatando y he hecho un hogar temporal, porque me los traigo, los llevo a esterilizar, les encuentro una familia y así también me he quedado con seis perros rescatados”, explica Florencia. Sin embargo, este año descubrió que en el desierto de Atacama, a unos quince minutos de Iquique, hay más de 100 perros abandonados en un vertedero clandestino, lo cual ha intensificado su labor.

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“Con mi pareja decidimos ir un fin de semana hacia ese mismo sector, llevamos un bidón de agua y un saco de comida”, relata. Desde ese momento, su motivación ha sido ayudar a estos perros, alimentándolos y brindándoles un poco de cariño, a pesar de que muchos de ellos están en condiciones deplorables.
El vertedero se ha convertido en un lugar de abandono, donde personas irresponsables dejan a perros, incluidos cachorros. “Mi motivación es ayudar a estos perritos, para seguir rescatando y esterilizando”, afirma Florencia, quien también ha creado un grupo de voluntarios para que la apoyen en esta noble causa. A través de su organización, busca formalizarse como fundación para canalizar mejor su esfuerzo y recursos, enfatizando que “cada perro representa una vida que merece ser salvada”.

