La guerra entre la Universidad de Chile y Azul Azul se intensifica. La Casa de Estudios ha contratado al reputado abogado Andrés Jana para revisar el contrato de concesión que permite al club utilizar su nombre. La rectora Rosa Devés ha solicitado explorar vías legales ante lo que consideran incumplimientos que podrían dañar la imagen institucional.
Entre las preocupaciones de la universidad se encuentran el uso indebido de símbolos y la apropriación de marcas. Se han detectado intentos de Azul Azul por registrar escudos y siglas históricas ante el INAPI, lo que ha generado un fuerte malestar en la institución. La concesionaria presentó en marzo 30 solicitudes para registrar estos elementos, de las cuales 20 ya están registradas.

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Otra inquietud radica en la relación de Azul Azul con casas de apuestas. Actualmente, el club tiene un patrocinio con Jugabet, lo que ha llevado a la universidad a manifestar su rechazo, argumentando que este tipo de acuerdos fomenta la ludopatía y atenta contra los valores universitarios.
Además, se cuestiona la transparencia de la gestión de Azul Azul. La universidad ha señalado la falta de claridad en la información financiera y la retención de documentos solicitados que involucran acuerdos comerciales. La situación se agrava con la reciente renuncia del presidente del club, Michael Clark Varela, tras una serie de procedimientos administrativos y judiciales en su contra.
La presidenta de Azul Azul, Cecilia Pérez, ha respondido a las acusaciones, destacando la importancia de mantener una relación armoniosa con la Universidad de Chile. Sin embargo, hasta el momento no ha logrado reunirse con la rectora Devés para discutir los inconvenientes que han surgido entre ambas partes.

