La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado una emergencia de salud pública de importancia internacional debido a un brote de una rara cepa de ébola que afecta a la República Democrática del Congo y a Uganda. Este anuncio se realizó el pasado domingo, reconociendo la gravedad de la situación y el riesgo que representa para los países vecinos, aunque especificó que el brote no cumple con los criterios para ser considerado una pandemia.
Hasta la fecha, se han reportado 246 casos sospechosos y 80 muertes en la provincia de Ituri, en el este de la República Democrática del Congo. La OMS ha confirmado que el virus causante de este brote es la cepa Bundibugyo, la cual, aunque es menos común, presenta una alta tasa de mortalidad. La situación se agrava con casos confirmados en Kampala, la capital de Uganda, lo que aumenta la preocupación por la propagación regional.

Más del 60% de hipertensos en Antofagasta no están diagnosticados
El director general de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó la importancia de la rápida respuesta ante este brote, indicando que la alta tasa de positividad de las muestras iniciales sugiere que el número real de infectados podría ser considerablemente mayor. En este contexto, la OMS ha recomendado el aislamiento inmediato de los casos confirmados y ha instado a los países a no cerrar fronteras ni restringir viajes, ya que esto podría estimular el cruce informal de personas y mercancías.
La OMS también ha enviado casi siete toneladas de suministros médicos y un equipo de expertos a la región afectada para apoyar la respuesta frente al ébola. Sin embargo, la inseguridad en la zona de Ituri, conocida por la presencia de grupos armados, dificulta la vigilancia y el seguimiento de los contactos. Las autoridades han implementado medidas como el cierre del paso fronterizo de Rubavu para contener la propagación del virus, mientras que las organizaciones de salud advierten sobre la crítica situación humanitaria y la falta de recursos para tratar a los afectados.

