Adiós al asado del domingo, salidas con amigos y ropa nueva: la clase media argentina enfrenta un panorama complicado debido a la inflación, que ha llevado a muchos a recortar sus consumos habituales. En un contexto en el que la inflación alcanzó un 31,5 % en 2025 y un 12,3 % en el primer cuatrimestre de 2026, el poder adquisitivo ha caído drásticamente. Los salarios no han sido actualizados al ritmo del aumento de precios, lo que ha afectado el consumo en el país.
Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas de pequeños y medianos comercios han disminuido un 3,5 % en los primeros meses de 2026. Diego Salvo, un carnicero de Buenos Aires, comenta que sus clientes ahora compran solo lo esencial, evitando gastos extras. “Sólo estamos gastando en lo básico, que es la comida y servicios”, señala Salvo, reflejando la realidad de muchos argentinos.

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Un estudio del Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social de la UBA revela que el 72 % de los hogares argentinos ha tenido que recortar gastos. La situación es crítica, y la venta de alimentos y bebidas ha caído un 4,6 % entre enero y abril. “La gente busca los cortes más económicos”, explica Salvo, quien también ha notado un descenso en la compra de carne, un alimento tradicional en la mesa argentina.
La presión económica ha llevado a muchas familias a buscar alternativas para sobrevivir. Según el Instituto Argentina Grande, el 47 % de los hogares no logra cubrir sus gastos cotidianos. Las estrategias incluyen recurrir a ahorros, pedir dinero a amigos o familiares y hasta vender pertenencias. “Antes me compraba tres libros al mes, ahora uno”, relata Romina Juárez, una radióloga que ha encontrado en las redes sociales una forma de aumentar sus ingresos. Con la llegada del nuevo gobierno de Javier Milei, la clase media, que representa el 44 % de la población, enfrenta un ajuste económico que agrava aún más su situación.

