Las autoridades de la República Democrática del Congo (RDC) han confirmado un nuevo brote de ébola en la provincia de Ituri, donde se reportan al menos 65 fallecidos y 246 casos sospechosos. Esta situación ha generado una alarma significativa entre las agencias de salud pública, dado el potencial de propagación del virus.
Según la agencia de salud pública de la Unión Africana, el brote afecta principalmente a las zonas sanitarias de Mongwalu y Rwampara. Se han registrado además cuatro fallecimientos entre los casos que han sido confirmados por laboratorio, lo que resalta la gravedad del problema.
El brote fue identificado después de que el virus, perteneciente a una cepa diferente a la Zaire, fuera detectado en 13 de las 20 muestras analizadas por el Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB). Las preocupaciones aumentan debido al intenso movimiento de personas en la región, que se ve agravado por la actividad minera y la inseguridad local.
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Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (CDC de África) han convocado una reunión urgente con las autoridades sanitarias de la RDC, Uganda y Sudán del Sur. La reunión incluirá a organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, con el objetivo de coordinar una respuesta eficaz ante el brote y movilizar recursos necesarios para la contención de la enfermedad.
Se ha instado a las comunidades afectadas a seguir las directrices de las autoridades sanitarias, reportar rápidamente cualquier síntoma y evitar el contacto con casos sospechosos. La RDC ya había enfrentado otro brote de ébola entre septiembre y diciembre de 2025, dejando 45 fallecidos.
El ébola es conocido por su alta tasa de mortalidad, que puede oscilar entre el 60 % y el 80 %. Los síntomas iniciales incluyen fiebre alta, debilidad intensa y hemorragias severas, lo que hace de esta enfermedad un reto significativo para el sistema de salud público del país.

