Piscirickettsia salmonis representa un desafío persistente para la industria del salmón en Chile, con más de 40 años desde su primera observación como un problema significativo. Desde 1984, esta enfermedad ha causado mortalidades de más del 30% en el salmón coho, mostrando síntomas claros como la falta de apetito y natación errática. Los peces afectados a menudo presentan branquias pálidas, indicando una severa anemia y alteraciones en sus órganos internos, como hígado moteado y riñones inflamados.
La búsqueda del agente causal de esta patología fue intensa hasta 1989, cuando se identificó el patógeno que causaba brotes con mortalidades de hasta el 70%. Este patógeno no crecía en cultivos bacteriológicos y no podía ser observado mediante tinciones Gram. A pesar de múltiples intentos de aislamiento y análisis histológicos, fue en 1989 cuando se logró visualizar el agente causante a través de tinciones de sangre, dando origen al Síndrome del Salmón Coho.

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Desde entonces, SRS (Síndrome Rickettsial del Salmón) se ha mantenido como el principal problema patológico de la salmonicultura chilena, con la especie más afectada cambiando de salmón coho a salmón del Atlántico y trucha arcoíris. La concentración de casos se ha observado principalmente en las regiones de Los Lagos y Aysén, siendo Magallanes la menos afectada, probablemente debido a sus temperaturas más bajas.
A pesar de los avances en investigación, hasta la fecha no se han desarrollado antibióticos ni vacunas efectivas para controlar este patógeno intracelular. Los esfuerzos actuales se centran en reforzar el sistema inmunológico de los salmones y en satisfacer sus necesidades fisiológicas, buscando así mejorar el bienestar animal en la industria salmonera.

