La psicóloga Francisca Jaque, académica de la Escuela de Psicología de la Universidad de Santiago, ha compartido recomendaciones vitales para el cuidado del bienestar emocional. La situación de la salud mental en Chile es alarmante, con un 12% de la población presentando síntomas de depresión y ansiedad, y un 60% de quienes enfrentan estos problemas no buscan ayuda profesional debido a barreras significativas como las largas esperas en el sistema de salud pública.
Un estudio de Activa Research revela que un 32% de los chilenos se ha sentido triste o vacío, con una prevalencia notable en las mujeres (36%) en comparación con los hombres (28%). Esta crisis de salud pública se ve reflejada en las trágicas cifras de suicidio, que alcanzan 1.984 muertes anuales, con una tasa de 10,3 casos por cada 100.000 habitantes.
Jaque explica que los signos de advertencia de pensamientos suicidas pueden ser tanto directos como indirectos. Las señales claras incluyen expresiones de desesperanza y autolesiones, mientras que las indirectas abarcan el aislamiento social y cambios bruscos de ánimo. La recomendación principal es no minimizar estas señales y ofrecer un acompañamiento oportuno.
Para ayudar a alguien en crisis, es crucial acercarse con calma y escuchar sin juzgar. Se sugiere iniciar la conversación con preguntas directas sobre sus pensamientos, lo que puede aliviar la carga emocional. La creación de un plan de seguridad y el mantenimiento de rutinas básicas, así como la activación de redes de apoyo, son herramientas clave para el cuidado del bienestar emocional, tanto en el ámbito individual como comunitario.
Además, el fortalecimiento de políticas públicas en salud mental es esencial. El gobierno debe priorizar la salud mental como una política de Estado, asegurando continuidad y financiamiento para abordar esta problemática de manera efectiva. La participación comunitaria y el trabajo conjunto entre educación y salud son fundamentales para prevenir el suicidio y mejorar el bienestar emocional en la población.


