Una alerta creciente están levantando especialistas sobre las heridas en la piel de las personas mayores. Cada vez más, estas lesiones comienzan en el hogar y avanzan sin un diagnóstico oportuno. Según datos recientes, hasta 1 de cada 4 personas mayores en condición de riesgo puede desarrollar lesiones cutáneas, muchas veces originadas por pequeños roces, caídas o presión prolongada en ciertas zonas del cuerpo.
En Chile, la situación es preocupante. Más del 18% de la población supera los 60 años, y cerca del 12% vive con diabetes, mientras que hasta un 34% presenta problemas de movilidad. Factores que elevan el riesgo de heridas que pueden terminar en infecciones o incluso amputaciones. La experta Carolina Saravia, de Clínica Cath, advierte sobre la tardanza en consultar: “Muchas veces estas heridas parten como algo pequeño en la casa, pero sin el cuidado adecuado pueden avanzar rápidamente y transformarse en lesiones complejas”.

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Es fundamental estar atentos a las señales de alerta, como enrojecimiento persistente, heridas que no cicatrizan en pocos días, secreción, mal olor o dolor, así como zonas oscuras o endurecidas, especialmente en pies o talones. “Si una herida no mejora en 48 a 72 horas, ya es una señal de alerta. En personas mayores, el deterioro puede ser muy rápido”, señala Saravia.
La experta también enfatiza que es vital evitar errores comunes, como automedicarse. Lo correcto es mantener la herida limpia, cubierta y consultar lo antes posible en un centro especializado. Una atención oportuna puede marcar la diferencia, evitando infecciones, hospitalizaciones e incluso amputaciones en casos extremos.
Asimismo, el problema trasciende lo clínico y se convierte en un desafío preventivo. Muchas de estas lesiones son evitables con cuidados básicos, como revisar diariamente la piel, mantener una buena hidratación, controlar enfermedades como la diabetes y usar calzado adecuado. “Muchas de estas heridas son evitables. El gran desafío hoy es detectarlas a tiempo y no minimizar lesiones que parecen pequeñas, porque en personas mayores pueden empeorar rápidamente”, concluye Saravia.

