La Fiscalía de Los Lagos, junto a la PDI, ha empezado a investigar la muerte del sargento de Carabineros, Javier Figueroa, bajo la nueva hipótesis de suicidio. Inicialmente considerado un homicidio calificado, el caso ha tomado un giro significativo tras el análisis de las pruebas recolectadas.
La muerte de Figueroa ocurrió el 11 de marzo, el mismo día del cambio de mando del Presidente José Antonio Kast. El sargento, de 36 años, fue gravemente herido en un procedimiento policial que comenzó por un llamado sobre ruidos molestos en Puerto Varas. A pesar de ser trasladado al Hospital Base de Puerto Montt, falleció días después.
En las últimas semanas, se ha revelado que el llamado que originó el procedimiento se realizó desde un teléfono vinculado a la propia víctima, evidenciado por un informe policial. Este descubrimiento ha llevado a las autoridades a considerar cada vez más la posibilidad de que Figueroa pudiera haber realizado los disparos que le costaron la vida.

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Las diligencias actuales se centran en analizar el arma del funcionario fallecido y los residuos de pólvora encontrados en la escena. También se busca periciar la grabación del llamado al 133 realizado el día de la tragedia. La fiscal regional de Los Lagos, Carmen Gloria Wittwer, ha declarado que la investigación se mantiene en carácter reservado, evitando dar más detalles.
La familia de Figueroa ha manifestado su desacuerdo con la nueva hipótesis, insistiendo en que su muerte fue un asesinato. Este cambio en la línea de investigación podría tener implicaciones administrativas para Carabineros, especialmente en relación a la pensión que recibiría la familia del fallecido.
Mientras tanto, las autoridades piden cautela y paciencia a la opinión pública, subrayando que no se han alcanzado conclusiones firmes en el caso y que el proceso de investigación sigue su curso.

