En un fallo inédito que establece un precedente ético en el ejercicio del derecho, la Tercera Sala de la Corte Suprema ha decidido suspender a una abogada por un mes y multarla con 5 Unidades Tributarias Mensuales (UTM). Esta drástica medida se adoptó tras comprobar que la profesional utilizó citas doctrinarias ficticias generadas por un chatbot en un recurso de casación, vulnerando así el deber de buena fe procesal.
El conflicto se originó en una causa dictada el 22 de abril de 2026, cuando la parte recurrida solicitó que se ejercieran las atribuciones disciplinarias de la Corte, acusando a la abogada de invocar textos jurídicos inexistentes para respaldar su argumento. En concreto, el escrito de casación incluía citas que supuestamente pertenecían a obras de los profesores Juan Andrés Orrego Acuña y Jean Pierre Matus, quien forma parte de la misma sala de la Corte.

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La abogada intentó defenderse argumentando que las inexactitudes eran meros errores de transcripción, pero el tribunal desestimó sus explicaciones. En su resolución, el máximo tribunal subrayó que la actuación de la abogada demostraba una falta de profesionalidad que contraviene los principios de rectitud y corrección que deben regir el comportamiento de los abogados en su ejercicio ante los tribunales.
El tribunal concluyó que la abogada no verificó la veracidad de la información presentada, lo que constituye una clara violación al principio de buena fe procesal, un pilar del ordenamiento jurídico chileno. La decisión de imponer tanto la suspensión como la multa fue objeto de debate entre los magistrados, pero finalmente se decidió que ambas sanciones eran necesarias dada la gravedad del caso.
Con este fallo, la Corte Suprema ha dejado claro que el uso de tecnologías como la inteligencia artificial en el ámbito legal debe ser manejado con la máxima responsabilidad y ética, estableciendo límites claros sobre su aplicación en el ejercicio del derecho.

