LO ÚLTIMO

Expectativa de ascenso de clase: un obstáculo para la redistribución

La ilusión de ascender socialmente reduce el apoyo a políticas redistributivas, según un nuevo estudio.

Los tiempos que corren son extraños: existe amplia evidencia de las consecuencias psicológicas y sociales negativas de la desigualdad económica y, al mismo tiempo, seguimos sin generar consenso sobre las medidas para reducirla.

Los datos son claros: una pequeña parte de la población acumula cada vez más riqueza mientras millones de personas sienten que llegar a fin de mes cuesta más que hace unos años. Aun así, cuando aparecen propuestas para aumentar la recaudación mediante una subida de impuestos a las grandes fortunas, el apoyo social no siempre alcanza niveles de consenso amplio. La pregunta es: ¿por qué hay personas que perciben la desigualdad existente y, aun así, no respaldan –o incluso rechazan– políticas destinadas a reducirla?

La respuesta tiene menos que ver con la economía y más con la psicología social, y es la creencia de que, algún día, también nosotros podremos llegar a lo alto de la pirámide económica. Existe una idea profundamente instalada en muchas sociedades: la del ascensor social. Hoy se está abajo, pero mañana se puede estar arriba. Esta creencia cambia la manera en que se interpreta la desigualdad, que incluso puede llegar a considerarse una demostración de que el sistema funciona. Sin embargo, los datos sobre movilidad social muestran que esa promesa se cumple cada vez menos.

Analizando datos de casi 45,000 personas de 29 países, se encontró que cuanta más desigualdad social percibe una persona, más apoyo muestra hacia los impuestos progresivos. Sin embargo, quienes creen que en un futuro podrían ascender socialmente, mostraban mayor rechazo a subir los impuestos a los más ricos. Esto sugiere que, pese a percibir la desigualdad económica, sienten que algún día podrían beneficiarse del sistema tal y como está diseñado, aunque, en términos objetivos, esa posibilidad de movilidad sea muy pequeña.

Las sociedades modernas están llenas de relatos sobre ascenso social, como “el emprendedor que empezó desde abajo y ahora es millonario”. Estas historias alimentan la esperanza de llegar a la cima. Sin embargo, también tienen un efecto secundario menos visible: ayudan a justificar las enormes diferencias económicas. Creemos que llegar arriba depende sobre todo del esfuerzo individual, lo que hace que quienes no avanzan parezcan responsables de su propia situación.

Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que las creencias sobre la movilidad social ascendente pueden tener el efecto de mantener estable la desigualdad económica, aunque los datos indiquen que la movilidad social real es mucho menor de lo que la gente cree. La discusión sobre impuestos y redistribución no es solo un debate económico, sino también psicosocial.

Desplazamiento al inicio
Compartir por WhatsApp
×
SECCIONES

¿No quieres perderte nada?

Recibe lo más importante en tu email.