Hortifrut, el holding de propiedad chilena, ha decidido abandonar el negocio de la producción y exportación de cerezas en Chile. Esta decisión fue comunicada a sus productores el pasado 28 de mayo, donde la empresa informó que se concentrará en su línea principal de berries. Esta medida convierte a Hortifrut en una de las primeras grandes frutícolas del país en dar este paso, tras enfrentar una serie de dificultades en la industria cerecera en los últimos años.
La compañía, controlada por las familias Moller, Elberg y Quevedo, detalló en la carta que “esta decisión responde a una definición estratégica orientada a concentrar nuestros recursos y capacidades en el negocio de berries”, que es el enfoque principal de la empresa a nivel global. Según sus últimos estados financieros, Hortifrut tenía 240 hectáreas plantadas de cerezas, lo que representa solo el 5,6% de sus más de 4.234 hectáreas, donde la mayoría está dedicada a los arándanos.

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La situación financiera del negocio de cerezas fue desfavorable en el primer trimestre de este año, donde la empresa reportó una pérdida de US$3,4 millones en comparación con pérdidas de US$3,8 millones en el mismo período del 2025. A pesar de que los ingresos de cerezas aumentaron de US$9,9 millones a US$13,9 millones, los costos de explotación también crecieron, alcanzando US$17,2 millones.
El presidente de Fedefruta, Víctor Catán, mencionó que no le sorprende la decisión de Hortifrut, ya que no es la única gran empresa que se aleja del negocio de cerezas debido a las caídas de precios y la sobreoferta en el mercado más importante, que es China. A pesar de esta salida, se menciona que la familia Moller continuará desarrollando el negocio de cerezas a menor escala.
En la última junta de accionistas, se reveló que Hortifrut realizó transacciones relacionadas con sus activos de cerezas, indicando un enfoque más estratégico en su operación. A medida que la compañía busca consolidar su liderazgo en el mercado de berries, esta reorientación es parte de un proceso más amplio que podría tener implicaciones significativas para el futuro de la industria frutal en Chile.

