Un estudio reciente publicado a fines de mayo de 2026 ha develado información sobre el programa de armas químicas de Corea del Norte. El informe, realizado por expertos del Royal United Services Institute (RUSI), se basa en datos abiertos y busca ofrecer una visión general del potencial militar químico que posee el régimen de Pionyang. El documento detalla que el país cuenta con instalaciones industriales, universidades e instituciones de investigación que tienen los recursos necesarios para llevar a cabo esta producción.
A pesar de que la investigación no proporciona pruebas concluyentes de que Corea del Norte esté actualmente fabricando armas químicas, sí resalta la existencia de múltiples indicadores que merecen atención. La conclusión más alarmante del análisis es que estos indicadores sugieren una capacidad industrial integrada, lo que podría facilitar la producción de tales armas en el futuro.
El informe coincide con otras evaluaciones que han encendido las alarmas entre los expertos, dado que Corea del Norte ha demostrado en el pasado su disposición a utilizar armas químicas. En 2017, el uso del agente nervioso VX para asesinar a Kim Jong-nam, hermano del actual dictador, es un claro ejemplo de esta tendencia. Expertos como Margaret Kosal del Instituto de Tecnología de Georgia, enfatizan que el régimen puede producir grandes cantidades de gas mostaza, sarin y ciertos volúmenes de VX.

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Se estima que Corea del Norte posee entre 2.500 y 5.000 toneladas de armas químicas, lo que plantea un riesgo considerable en caso de conflicto. Según Dan Pinkston, profesor de relaciones internacionales, el régimen no dudaría en utilizar estas armas si se siente amenazado. En situaciones de combate, el uso de armas químicas podría ser preferido antes de recurrir a un ataque nuclear, debido a las severas consecuencias que esto tendría para el régimen norcoreano.
El uso de estas armas en un conflicto podría resultar devastador, especialmente para los civiles atrapados en medio de los combates. La historia ha demostrado los horrores de las armas químicas en conflictos pasados, y la falta de un compromiso por parte de Corea del Norte con la Convención sobre Armas Químicas genera preocupación. Los expertos coinciden en que el régimen podría ver en estas armas un recurso útil para equilibrar la balanza ante adversarios tecnológicamente superiores.
Con la aparición de nuevos datos, Ryo Hinata-Yamaguchi, profesor de la Universidad Internacional de Tokio, advierte sobre la seriedad de la situación, subrayando que la eficacia de estas armas y la capacidad de Corea del Norte para desplegarlas en el campo de batalla siguen siendo inciertas. Sin embargo, la probabilidad de que el régimen utilice armas químicas en un conflicto armado es alta, lo que plantea un riesgo significativo para la estabilidad regional.

