Santa Cruz está a menos de tres horas de Santiago y en otoño es el mejor momento para visitarla. Viñedos, museo, teleférico y gastronomía en el Valle de Colchagua son solo algunas de las atracciones que ofrece esta región, que se transforma en un verdadero paraíso visual cuando las vides se tiñen de rojo y naranja. Este paisaje, con la cordillera nevada al fondo, es difícil de creer y debe ser visto en persona. Es el momento exacto para hacer una escapada desde la capital chilena.
Para llegar, se toma la Ruta 5 Sur hacia San Fernando y luego se desvía por la Ruta 90 hasta Santa Cruz, un recorrido de aproximadamente 182 kilómetros. Este trayecto toma alrededor de dos horas y media en auto. Para quienes no tienen vehículo, hay buses frecuentes desde el Terminal Sur de Santiago, que ofrecen un viaje similar en tiempo.
Una vez en el valle, el Museo de Colchagua es un punto de partida obligado. Este museo es uno de los más completos del país, con una colección que abarca desde la arqueología precolombina hasta la historia reciente de Chile, incluyendo la famosa Cápsula Fénix del rescate de los 33 mineros. Además, hay un Museo del Automóvil y un Museo del Vino dentro del mismo complejo.

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El enoturismo es una experiencia esencial en el Valle de Colchagua, que cuenta con una larga lista de viñas que ofrecen actividades diversas. Viña Montes, reconocida internacionalmente, proporciona tours por sus viñedos y bodega de diseño Feng Shui. Otras opciones incluyen Viña Viu Manent, con su bodega subterránea y paseos a caballo, y Lapostolle Clos Apalta, ideal para quienes buscan vinos orgánicos y biodinámicos. Por su parte, Viña Santa Cruz cuenta con un teleférico que sube al cerro Chamán, ofreciendo vistas panorámicas del valle y un observatorio astronómico.
La gastronomía en la región también es destacable. El restaurante Fuegos de Apalta, dirigido por el chef argentino Francis Mallman, está ubicado en medio de los viñedos de Viña Montes. Para una experiencia más campestre, el restaurante Rayuela en Viña Viu Manent combina carnes y mariscos con vinos del valle. En el centro de Santa Cruz, a solo una cuadra de la Plaza de Armas, el restaurante Mallorca’s ofrece menús diarios con productos locales a precios accesibles.
Visitar el Valle de Colchagua en otoño tiene sus ventajas. A diferencia del verano, cuando el valle está en plena vendimia y lleno de turistas, el otoño ofrece un clima más agradable, paisajes fotogénicos y una experiencia menos saturada. Las viñas continúan abiertas con todos sus tours y degustaciones, pero sin las largas filas ni los precios inflados de la temporada alta.

