Washington y Tokio están trabajando para acelerar la coproducción de misiles en respuesta a las crecientes tensiones regionales con China. Esta iniciativa surge tras informes de que el presidente chino, Xi Jinping, criticó duramente a la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, durante una reciente cumbre con Estados Unidos.
La propuesta fue presentada en Singapur, en el marco del Diálogo de Shangri-La, durante una reunión entre el ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, y el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth. Koizumi propuso la ‘Operación Potenciación’ (Operation Supercharge), un proyecto que tiene como objetivo acelerar la producción y el desarrollo conjuntos de misiles como el SM-3 Block IIA y el AMRAAM.

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Durante esta reunión, ambos funcionarios discutieron medidas concretas para implementar esta iniciativa, así como la revisión del marco japonés de transferencia de equipos y tecnología de defensa. Hegseth expresó el apoyo de Washington a los esfuerzos de Tokio para reforzar sus capacidades defensivas.
La reunión se llevó a cabo después de que el diario japonés Yomiuri Shinbun informara que, durante la cumbre entre Trump y Xi en Pekín, el mandatario chino señaló a Takaichi y al presidente de Taiwán, Lai Ching-te, como amenazas a la paz regional, instando a Trump a no apoyarlos. Trump defendió a Takaichi de estas críticas, lo que contribuyó a las tensiones existentes.
Ambos ministros acordaron aumentar la presencia militar en el suroeste de Japón, área cercana a Taiwán, y respaldaron el despliegue temporal de activos militares estadounidenses, buscando así mejorar la cooperación en temas de seguridad en la región.

