En 1954, la policía capturó a Francisco Varela tras una serie de crímenes que dejaron una profunda huella en la sociedad chilena. Este caso no solo fue un punto de inflexión en la historia del crimen en Chile, sino que también dio origen a la temida leyenda del “viejo del saco”. La investigación reveló que Varela había cometido actos atroces, incluyendo el asesinato de un niño de 6 años llamado Luis Vergara Garrido en Santiago.
El pequeño Luis, en un intento de escapar de la violencia que sufría su madre, salió de su casa una noche y se encontró con su trágico destino. Deambulando por las calles, fue sorprendido por Varela, quien lo violó y posteriormente lo asesinó. Este horrendo crimen fue el catalizador que llevó a las autoridades a buscar al culpable, dando inicio a una intensa investigación.

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La PDI (Policía de Investigaciones) encontró el cuerpo de Luis en condiciones desgarradoras y, a través de la recopilación de evidencias, lograron identificar a Varela. Con la ayuda de testimonios y análisis de ADN, se descubrió que era un hombre robusto de aproximadamente 50 años, conocido en la calle como “El Manco Varela” debido a su brazo izquierdo mutilado.
Los esfuerzos de la policía culminaron cuando lograron interrogar a un joven que había sobrevivido a un intento de violación por parte de Varela. Este testimonio fue crucial para localizar y arrestar al criminal, quien fue finalmente atrapado en el barrio Carrascal, cerca de Cerro Navia. Aunque inicialmente negó las acusaciones, Varela terminó confesando haber violado a al menos 20 víctimas, lo que conmocionó a la sociedad.
El caso de Francisco Varela, conocido como el “Chacal de Carrascal”, fue llevado a juicio y, debido a la gravedad de sus crímenes, fue condenado a la pena de muerte. Esta historia no solo marcó un hito en la historia criminal de Chile, sino que también transformó la leyenda del viejo del saco en un símbolo del miedo colectivo, recordando a todos que la realidad puede ser más aterradora que la ficción.

