Los expertos han analizado la rotación de la Tierra y han llegado a la conclusión de que, aunque actualmente un día tiene 24 horas, en un futuro extremadamente lejano, los días podrían llegar a durar 25 horas. Esta afirmación, que puede sonar a ciencia ficción, tiene un fundamento físico y se basa en observaciones científicas que apuntan a una ralentización gradual de la rotación terrestre.
La clave de este fenómeno radica en la influencia de la Luna. Su gravedad, que es responsable de las mareas, también produce una fricción diminuta que actúa como un freno sobre la rotación de la Tierra. Aunque este efecto es casi imperceptible en nuestra vida diaria, es continuo y, con el tiempo, podría tener un impacto significativo en la duración del día.

Japón descubre un cuerpo con atmósfera cerca de Plutón
Según los datos recopilados y analizados por científicos en revistas como Science Advances, se estima que se necesitarían aproximadamente 200 millones de años para que un día terrestre alcanzara las 25 horas. Este cambio no será perceptible en el corto plazo, ya que se encuentra en una escala temporal geológica muy extensa.
Además, otros factores como el deshielo polar y la actividad sísmica también afectan la rotación de la Tierra, pero su impacto es mucho menor en comparación con la influencia de la Luna. En resumen, la Tierra es un sistema dinámico cuya rotación varía constantemente, y la tendencia observada sugiere un frenado extremadamente lento, impulsado en gran medida por la interacción con nuestro satélite natural.

