A menos de cien días de gobierno, el Ministerio de la Mujer, liderado por Judith Marín, enfrenta una crisis interna significativa. Según informes de _The Clinic_, la ministra ha generado un clima de incertidumbre al advertir a sus funcionarios que se está llevando a cabo una evaluación interna, lo que podría resultar en despidos al regresar de Washington. Esta situación ha puesto en alerta a los trabajadores, quienes viven bajo la amenaza de desvinculación.
El ambiente dentro del ministerio se describe como deteriorado, caracterizado por temor laboral, renuncias y acusaciones de malos tratos. A esto se suma una creciente fractura política entre Marín, del Partido Social Cristiano, y la subsecretaria Daniela Castro, ligada a Renovación Nacional. Funcionarios y miembros del oficialismo han señalado que la relación entre ambas autoridades es deficiente, lo que ha llevado a problemas de coordinación entre el ministerio y la subsecretaría.

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Además de la tensión laboral, circulan rumores sobre comentarios de Marín en contra de Chile Vamos, acusando al bloque de ser una “derechita cobarde”. Esta relación se ha visto afectada tras el despido de la exdirectora de SernamEG, Priscilla Carrasco, quien se encuentra en tratamiento contra el cáncer. La crisis ha suscitado cuestionamientos sobre las contrataciones en el entorno de la ministra, con críticas hacia un grupo de asesores con escasa experiencia en gestión pública.
Desde el ministerio, se niegan las denuncias formales y aseguran que el foco principal sigue siendo impulsar la agenda de Sala Cuna y demostrar resultados antes de cumplir los cien días de gobierno. Sin embargo, el clima de tensión y las cuestiones de liderazgo continúan afectando el funcionamiento de esta cartera crucial.

