GAESA, el Grupo de Administración Empresarial S.A., es un conglomerado militar que controla entre el 40% y el 70% de la economía cubana, según el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio. En un mensaje dirigido al pueblo cubano, Rubio afirmó que “Cuba está controlada por GAESA”, describiéndolo como un “Estado dentro del Estado” que no rinde cuentas y acumula riqueza para una élite selecta.
Los dirigentes cubanos han mantenido un silencio casi absoluto sobre GAESA, que está vinculado a las Fuerzas Armadas y maneja miles de millones de dólares sin publicar estados financieros. La falta de transparencia es tal que la Asamblea Nacional y la Contraloría General de la República no pueden auditar sus cuentas. De hecho, la contralora general de Cuba fue despedida tras admitir que desconocía las finanzas de GAESA.

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El conglomerado, que controla hoteles, bancos y supermercados en Cuba, tiene activos estimados en US$ 17.900 millones. Su origen se remonta a la década de 1980, cuando Raúl Castro introdujo cambios en la gestión económica del Ejército. La crisis que siguió al colapso de la Unión Soviética en 1991 llevó a los militares a tomar control de sectores clave como el turismo, en un intento por salvar la economía del país.
A pesar de la narrativa oficial que atribuye los problemas económicos de Cuba al embargo estadounidense, analistas han señalado que las decisiones de inversión de GAESA también han contribuido al declive económico de la isla. Con casi nueve de cada diez cubanos viviendo en condiciones de extrema pobreza, la situación es cada vez más precaria, con apagones y escasez de alimentos. El gobierno gasta más en turismo que en educación y salud, lo que refleja una profunda crisis en la revolución comunista cubana.

