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Prácticas indígenas: clave para una mejor conservación ambiental

Las comunidades indígenas son esenciales en la conservación de la biodiversidad y su gestión debe ser integrada en políticas ambientales.

Las comunidades indígenas y locales no son actores secundarios en la conservación de la biodiversidad, sino agentes decisivos que protegen el medio natural en todo el planeta. Sus saberes ancestrales y prácticas de custodia ambiental son imprescindibles para diseñar estrategias más efectivas e inclusivas que permitan sostener la biodiversidad e impulsar un futuro más justo y sostenible. Estas son algunas conclusiones de un artículo publicado en la revista BioScience dirigido por Giulia Mattalia, de la Universitat de Barcelona.

El trabajo indica que reforzar las prácticas de gestión indígenas y locales dentro de los marcos científicos y políticos podría contribuir a una conservación más eficaz e inclusiva. “Esto permitiría superar la conservación según modelos coloniales, que ignoran los usos y prácticas tradicionales sostenibles en áreas protegidas”, detalla la profesora Giulia Mattalia, quien también ha desarrollado esta investigación en el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales.

La investigación resalta que es esencial fomentar políticas que consideren a los custodios de la biodiversidad tan importantes como la propia biodiversidad. “Esto facilitaría que los beneficios de la custodia se evaluaran desde la perspectiva de quienes la llevan a cabo”, indica la investigadora. Además, hay evidencia científica de que este cambio de paradigma es positivo para la naturaleza y contribuye a la justicia social.

Integrar las prácticas de gestión indígenas y locales en los marcos de gestión medioambiental podría llevar a una conservación más eficaz e inclusiva. El trabajo presenta un marco conceptual innovador que identifica prácticas de gestión medioambiental en diferentes regiones del mundo, estructuradas en tres niveles de organización ecológica.

La investigación se ilustra con casos emblemáticos que conectan prácticas de gestión de especies con culturas clave, como la comunidad huancavilca en Ecuador y la palma de marfil, o los haida de Canadá con el molusco Haliotis kamtschatkana. Para proteger estas especies de alto valor cultural, es crucial centrar la conservación no solo en la especie, sino en el mantenimiento de la relación de cuidado mutuo entre las comunidades y las especies culturales clave.

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