Una señal láser cósmica detectada a casi 8.000 millones de años luz de la Tierra ha sorprendido a la comunidad científica. Este hallazgo, descrito en un estudio aceptado por la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society: Letters, revela uno de los fenómenos energéticos más intensos observados en el universo profundo.
La señal fue registrada por el observatorio MeerKAT, un conjunto de 64 radiotelescopios situado en Sudáfrica. Los investigadores detectaron una potente emisión procedente de un sistema de galaxias en colisión llamado HATLAS J142935.3–002836, situado aproximadamente a 8.000 millones de años luz.
El equipo científico identificó la señal como un hidroxilo megamáser, un fenómeno natural comparable a un láser cósmico. En lugar de emitir luz visible, estos sistemas liberan microondas extremadamente intensas generadas por moléculas de hidroxilo presentes en grandes nubes de gas interestelar.

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El origen de este extraordinario haz energético se encuentra en el choque entre dos galaxias. Durante estas colisiones, enormes nubes de gas se comprimen con violencia y provocan la excitación de moléculas que liberan radiación en cascada. Este proceso amplifica la señal de microondas y crea lo que los astrónomos describen como un gigantesco láser cósmico.
Los científicos consideran que este objeto es tan potente que podría superar la categoría habitual de megamáser. Según los investigadores, la intensidad de la señal es tan elevada que podría clasificarse como gigamáser, una categoría teórica aún más extrema capaz de emitir radiación miles de millones de veces más brillante que un maser convencional.
Detectar una señal procedente de una distancia tan enorme sería casi imposible sin la ayuda de una lente gravitacional. Este fenómeno se produce cuando la gravedad de una galaxia situada entre la fuente y el observador curva el espacio-tiempo y amplifica la radiación que viaja a través de él. Gracias a este telescopio natural, las microondas emitidas por el sistema galáctico fueron amplificadas antes de alcanzar la Tierra.
Este descubrimiento abre la puerta a encontrar cientos o incluso miles de megamáseres ocultos en el universo, lo que permitirá estudiar con mayor precisión cómo nacen, evolucionan y colisionan las galaxias a lo largo de la historia cósmica.

