Candelabro, la banda chilena del momento, ha dejado una impresión duradera tras su último espectáculo en La Cúpula del Parque O’Higgins, donde presentaron su segundo disco, “Deseo, carne y voluntad”. A pesar de la competencia en el ámbito musical, su capacidad para crear himnos y conectar con el público es innegable. Matías Ávila, vocalista de la banda, reflexiona sobre el significado de su música y su conexión con la realidad política de Chile.
El show, que reunió a cerca de 2.000 personas, comenzó con la enérgica “Las copas” y continuó con “Domingo de ramos”, donde el público participó activamente. La canción, que evoca un mensaje de lucha y pertenencia, se ha transformado en un símbolo de resistencia. Ávila menciona que, aunque la letra proviene de un tema de Víctor Jara, hoy tiene un sentido más metafórico, comunicando un llamado a la acción en el contexto político actual.

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La banda también ha demostrado su compromiso social al involucrarse en la comunidad, especialmente tras el ataque escolar en Calama, donde la madre de Nahuel Alavia, uno de sus integrantes, fue herida. Este episodio reforzó los lazos entre los miembros de Candelabro y su público, quienes respondieron con campañas de apoyo y donación de sangre. Alavia expresó su gratitud hacia sus compañeros y seguidores, destacando que la música puede ser un refugio en tiempos difíciles.
Próximamente, Candelabro se embarcará en su primera gira por España, con paradas importantes, incluyendo el Primavera Sound de Barcelona. La banda espera que esta experiencia abra nuevas oportunidades, a la vez que continuarán trabajando en su próximo disco. Con un mensaje que resuena entre los jóvenes desilusionados con la política actual y un sonido que refleja su realidad, Candelabro sigue consolidándose como un referente en la música chilena.

