Claudio Videla, quien debutó a los 18 años con un gol en O’Higgins contra la U, ahora lleva una vida alejada del fútbol profesional. Recordado como un destacado goleador de la Primera B, donde fue artillero durante dos años consecutivos, Videla comparte cómo ha transformado su vida desde su paso por el deporte rey.
Tras su carrera como futbolista, que incluyó momentos de gloria y también decepciones, Videla ha encontrado un nuevo camino en el mundo automotriz. Desde 2021, trabaja en un taller de pintura y desabolladura en su hogar en Rancagua, un proyecto que inició junto a su padre, quien falleció hace un año. Este taller ha sido una forma de honrar su memoria y seguir adelante en su vida.

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En una reciente entrevista, Videla recordó su debut con O’Higgins en 2001, donde a pesar de una derrota 5-1, logró marcar un gol que lo catapultó en su carrera. Su anhelo de ser parte del equipo y la emoción de jugar contra figuras del fútbol lo motivaron a seguir adelante, incluso cuando la realidad del deporte a veces le resultó dura. “El fútbol es muy cochino, muy sucio”, reflexiona, aludiendo a su desencanto con el ambiente competitivo.
Hoy, a sus 43 años, Claudio Videla se siente nostálgico por su época en el fútbol, pero al mismo tiempo agradecido por la nueva dirección que ha tomado su vida. Entre el apoyo a su madre en su lucha contra el cáncer y el trabajo en su taller, ha encontrado un equilibrio que le permite mirar hacia el futuro con esperanza. Su historia es un recordatorio de que, aunque el camino puede cambiar, la pasión y el esfuerzo siempre son fundamentales.

