El Presidente José Antonio Kast se vio obligado a hacer una autocrítica tras las controversias generadas por sus recientes declaraciones en público. Durante su gira por Atacama, el Mandatario admitió que en ocasiones utiliza términos que no son los más adecuados. En menos de 72 horas, sus palabras provocaron reacciones críticas tanto desde la oposición como desde sectores de su propio gobierno.
Uno de los episodios más polémicos ocurrió cuando Kast se refirió a su promesa de expulsar a migrantes irregulares, calificando sus declaraciones como una “metáfora”. Esto fue interpretado por muchos como una reducción de expectativas en un tema que ha sido central en su campaña. La oposición no tardó en reaccionar, acusando al Presidente de un “gran engaño electoral” y cuestionando la viabilidad de sus promesas.
Además, en un encuentro con directores de colegios, Kast planteó interrogantes sobre el uso de recursos en la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), lo que generó críticas respecto a la justificación de recortes presupuestarios en el ámbito educativo. Sus comentarios, que sugerían un mal uso de los recursos, fueron considerados desconectados de la realidad.

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A pesar de las críticas, el subsecretario de Seguridad, Andrés Jouannet, intentó minimizar el impacto de los dichos del Presidente, afirmando que el foco del gobierno está en los resultados concretos. Sin embargo, Kast tuvo que aclarar que quizás la palabra correcta era “hipérbole” y no metáfora, defendiendo su enfoque en la seguridad y los resultados en el manejo de la inmigración.
Mientras algunos parlamentarios de su sector intentan desdramatizar la situación, otros expresan su preocupación por el impacto de estas polémicas en la percepción pública. La diputada Ximena Ossandón reconoció que el Presidente ha exacerbado un mensaje que le dio rédito durante la campaña, pero que ahora enfrenta un escenario complicado.
En La Moneda, a pesar de los intentos de relativizar el impacto, se admite que estas intervenciones generan ruido mediático y requieren una vigilancia constante de la reacción política. La situación sigue generando incertidumbre en torno a la capacidad del gobierno para cumplir con las expectativas ciudadanas en temas críticos como la inmigración y la educación.

