El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha llegado al Gran Palacio del Pueblo de Pekín para una reunión crucial con su homólogo chino, Xi Jinping. Esta visita de Estado, que marca el retorno de Trump a China, se enmarca en un contexto de tensiones comerciales y desafíos geopolíticos que ambos líderes buscan abordar.
Durante su llegada, Trump fue recibido con honores por Xi Jinping, y ambos líderes asistieron a una ceremonia donde escucharon los himnos nacionales y revisaron a las tropas en la entrada del emblemático palacio, situado en la plaza de Tiananmén.

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La agenda de la reunión incluye una serie de actividades protocolares y discusiones sobre la tregua comercial acordada en octubre pasado. Trump también buscará abrir más mercados chinos a las empresas estadounidenses, una iniciativa que ha sido un tema constante durante su administración.
Además, la delegación que acompaña a Trump incluye a ejecutivos de alto nivel de grandes empresas como Tesla, Apple y Nvidia, quienes están interesados en la apertura del mercado chino. Entre los temas a discutir también se encuentran la guerra en Irán, la situación en Taiwán y otros aspectos de la relación bilateral entre Estados Unidos y China.
La visita de Trump a China no solo es un acto diplomático, sino que también representa un intento de reactivar la confianza y la colaboración entre las dos potencias en medio de un entorno internacional complicado. Ambos líderes esperan que esta cumbre pueda sentar las bases para un futuro más estable y cooperativo.

