El fiscal Héctor Barros, jefe de la Fiscalía Metropolitana Sur, reveló que el Tren de Aragua utiliza el comercio sexual como una de sus principales fuentes de financiamiento en Chile. Durante una entrevista en El Diario de Cooperativa, Barros destacó que este fenómeno no solo se limita al narcotráfico, sino que abarca otros mercados ilegales que actualmente carecen de regulación estatal efectiva.
El fiscal enfatizó que la explotación sexual se ha convertido en una verdadera “caja chica” para el crimen organizado, permitiendo a bandas como el Tren de Aragua generar ingresos significativos. Según sus declaraciones, alrededor del 45% de la tarifa que cobran las mujeres que ejercen la prostitución termina en manos de esta organización criminal.

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Barros subrayó la necesidad de legislar sobre este fenómeno. Propuso que Chile debería considerar sancionar a quienes consumen servicios sexuales, una estrategia que podría desincentivar el mercado y reducir el interés de las organizaciones criminales en operar en el país. “Si cierro ese mercado, no habrá interés en venir a ejercer la prostitución en Chile”, afirmó.
Además, el fiscal alertó sobre la “cifra negra” de extorsiones vinculadas al comercio sexual, donde muchos consumidores se convierten en víctimas de las bandas. Las mujeres que ejercen la prostitución, muchas de ellas extranjeras, suelen estar vinculadas a hombres involucrados en delitos como homicidio o secuestro, formando parte de la estructura del Tren de Aragua. Esta situación demanda una atención urgente y una respuesta legislativa que aborde tanto la oferta como la demanda de estos servicios.

