Entre el 10% y el 13% de las mujeres en edad reproductiva tiene síndrome de ovario poliquístico (SOP), según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Aunque fue descrito formalmente por primera vez en 1935, es un síndrome muy infradiagnosticado: hasta el 70% de las mujeres que lo padecen podrían desconocer que conviven con él. Recientemente, se ha publicado un artículo en la revista The Lancet que marca un importante cambio: el síndrome cambia su nombre a síndrome ovárico poliendocrino metabólico (SOP), dejando atrás la referencia a los quistes y reflejando su complejidad, ya que afecta a múltiples órganos y sistemas.
Los autores del artículo explican que el término SOP es impreciso y contribuye al retraso en el diagnóstico, la fragmentación de la atención y el estigma asociado. La nueva denominación es resultado del acuerdo entre 56 organizaciones académicas, clínicas y de pacientes, con el objetivo de mejorar la precisión científica y la claridad en el diagnóstico. La modificación busca también prevenir el estigma y facilitar la investigación y la creación de políticas adecuadas.

El hígado graso afecta a 1 de cada 3 chilenos: Prevención y cuidados
Con el nuevo nombre, se mejora la precisión del diagnóstico al omitir la referencia a los quistes, que no son una característica universal de la afección. La designación de síndrome ovárico metabólico poliendocrino incluye la disfunción endocrina y metabólica, lo que contribuye a acabar con las lagunas de conocimiento y la insatisfacción de las pacientes. Hasta ahora, las mujeres con esta patología cumplían al menos dos de los criterios internacionales establecidos, que incluyen oligoanovulación y hiperandrogenismo.
El cambio de nomenclatura también refleja la evolución en la comprensión del síndrome, que se basa en alteraciones endocrinas de la insulina y los andrógenos. Actualmente, se deben considerar otras características para el diagnóstico, como problemas metabólicos, reproductivos, psicológicos y dermatológicos. La armonización de la nomenclatura con la evolución científica promete aumentar la concienciación, mejorar la calidad de atención y fortalecer las políticas de salud a nivel mundial.

