Hasta un 25% de las personas mayores en condición de riesgo puede desarrollar heridas cutáneas. Estas lesiones, a menudo provocadas por pequeños roces, caídas o presión prolongada, pueden comenzar en el hogar y avanzar sin un diagnóstico oportuno. Más del 60% de estos adultos mayores presenta piel frágil o enfermedades crónicas que aumentan el peligro de infecciones o amputaciones.
En Chile, más del 18% de la población supera los 60 años, y cerca del 12% vive con diabetes. Además, hasta un 34% presenta problemas de movilidad, lo que incrementa el riesgo de heridas. Especialistas advierten que muchas veces estas heridas comienzan como algo pequeño y pueden complicarse rápidamente sin el cuidado adecuado.
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La doctora Carolina Saravia, de Clínica Cath, resalta la importancia de no minimizar las lesiones. “Si una herida no mejora en 48 a 72 horas, ya es una señal de alerta”, explica. Los factores de riesgo incluyen enrojecimiento persistente, secreción, mal olor, dolor y zonas endurecidas, especialmente en pies o talones. La atención temprana es crucial para evitar complicaciones graves.
Saravia enfatiza que no se debe automedicar ni aplicar cualquier producto en las heridas. Lo adecuado es mantenerlas limpias y cubiertas, y consultar en un centro especializado lo antes posible. Una atención oportuna puede prevenir infecciones y hospitalizaciones, e incluso amputaciones en casos extremos. La prevención es clave; se recomienda revisar diariamente la piel, mantener una buena hidratación y usar calzado adecuado para evitar lesiones.
Finalmente, la especialista concluye que muchas de estas heridas son evitables. El gran desafío es detectarlas a tiempo y no subestimar lesiones que parecen menores, ya que en personas mayores pueden empeorar rápidamente.

